Y a todos nuestros hermanos de América, compañeros,
cuando decían que no se podía en estos momentos hacer nada porque las condiciones no estaban maduras,
la Revolución Cubana les impulsaba al combate, gritándoles:
¡Se maduran en el camino las condiciones!
Y cuando la revolución, cuando los compañeros de América razonaban:
nuestro ejército es enormemente poderoso,
está armado con las armas más modernas y tiene detrás el imperialismo,
en la misma América la voz de la Revolución Cubana les dicé:
¡No hay ejército por poderoso que sea que pueda oponerse a un pueblo en armas!
Y cuando nos preguntan, compañeros,
¿En qué pensaba Fidel pocos días después del desastre de Alegría de Pío?
la voz de la Revolución Cubana les contestaba:
¡Pensaba en el poder para la clase obrera!